Preparación para la Meditación

Antes de comenzar a meditar, te ayudará tener en mente lo siguiente, para obtener lo mejor de tu práctica de meditación:

1. Relájate

Haz este ejercicio de Tensión y Relajación para que te ayude a relajarte:

  • Inhala rápidamente a través de la nariz, con 1 inhalación corta y una inhalación larga (doble respiración)
  • Tensa todo el cuerpo hasta que vibre con energía
  • Sostén la respiración y la tensión durante cinco segundos
  • Exhala con fuerza a través de la boca, con una exhalación corta y una larga (doble respiración)
  • Mientras lo haces, desecha toda la tensión
  • Repítelo varias veces

2. Ora

Comienza tu meditación con una oración. ¡Esto te ayudará a recordar por qué estás meditando! También estarás invitando a la Divinidad, o tu Ser Superior, para que te ayude en tu práctica.

3. Siéntate Quieto

Mover tu cuerpo aunque sea levemente envía energía a tus músculos. El propósito del yoga es retirar esa energía hacia adentro y arriba, hacia el cerebro. Por eso, cualquier movimiento físico durante la meditación contrarrestará tu esfuerzo para la meditación.

Para evitar estar moviéndote inquietamente, intenta pensar en tu cuerpo como una roca —sólida e inmóvil. Rehúsate a moverte durante los primeros cinco minutos de meditación, y encontrarás que tu cuerpo se vuelve más calmo voluntariamente.

Cuanto más tiempo te sientes quieto, tu inquietud física y mental disminuirá. Un vaso de agua turbia se volverá claro con el tiempo si no se lo toca. ¡Lo mismo también es verdad para nosotros!

4. Mira hacia arriba

Tus ojos deben estar cerrados y mantenerse firmes, mirando levemente hacia arriba, como si estuvieses mirando un punto a un brazo de distancia y a la misma altura que la parte superior de tu cabeza.

Es esencial mantener tu mirada levemente elevada hacia ese punto durante tu práctica. Esto magnetizará tu ojo espiritual, y atraerá la energía hacia el centro espinal más alto, el asiento del despertar espiritual en el cuerpo.

Cuánto Tiempo Meditar

Esto depende completamente de ti. Sin embargo, asegúrate de dejar el tiempo suficiente luego de las técnicas para sentarte inmóvil y disfrutar del calmo estado meditativo. Para principiantes, 5-15 minutos al día es suficiente, pero a medida que te vuelvas más experimentado y te intereses por el hábito, de 30 minutos a una hora y media te dará un beneficio mucho mayor. ¡Incluso si quieres puedes hacerlo dos veces al día!

Dónde Meditar

Si es posible, separa un área que sea usada exclusivamente para la meditación. Con el tiempo se saturará de vibraciones espirituales. Un cuarto pequeño, o una esquina de tu dormitorio puede ser suficiente, siempre y cuando esté bien ventilado.

Mantenlo sencillo. Todo lo que necesitas realmente es una silla o un pequeño almohadón sobre el cuál sentarte, y tal vez un pequeño altar. Si es posible mira hacia el Este, y coloca una manta de lana o seda sobre el suelo para aislar tu cuerpo de las corrientes magnéticas sutiles de la tierra.

Postura Correcta para Meditar

Además de sentarse en una silla de respaldo recto, hay otras formas de sentarse que son correctas para la meditación. Puedes sentarte en el suelo en alguna de las siguientes posturas: con las piernas cruzadas, en la postura de medio loto, o en la postura de loto completo.

Sin embargo, dos cosas son esenciales: tu columna debe estar derecha, y debes poder relajarte completamente sin encorvarte.

Cómo meditar

La siguiente es una técnica de meditación muy simple que puedes aprender en cinco minutos.

Respira Uniformemente

Inhala lentamente, contando hasta ocho. Mantén la respiración por otras ocho cuentas, luego exhala lentamente a la misma cuenta. Sin pausar, inhala de nuevo — retén — exhala, cada una contando hasta ocho.

Este es llamado el Ejercicio de Respiración Medida. Repítelo de tres a seis veces.

Puedes variar la cuenta de acuerdo a tu capacidad pulmonar, pero mantenla siempre igual durante la inhalación, retención, y exhalación. Termina tu práctica inhalando profundamente, luego exhalando completamente.

Técnica de Jhong-So de Concentración

Ahora espera hasta que la próxima respiración se produzca a su voluntad. Cuando lo haga, di mentalmente Jhong (rima con gong). Esta vez, no retengas la respiración, sino que exhala naturalmente. Mientras lo haces, di mentalmente So.

Jhong-So es un mantra sánscrito antiguo (un mantra es una palabra, sílaba o grupo de sílabas, que pueden transmitir poder espiritual cuando se pronuncian correctamente, a menudo en forma repetida). Significa “Yo soy Él” o “Yo soy Espíritu.” Intenta sentir que tu respiración misma está haciendo silenciosamente los sonidos de Jhong y So.

No intentes controlar tu respiración. Simplemente obsérvala mientras fluye naturalmente hacia dentro y hacia afuera.

Al principio puede ser que estás más que nada consciente de la manifestación física del proceso de la respiración a medida que tu diafragma y pecho se expanden y contraen.

Sin embargo, a medida que tu respiración se calme, intenta volverte más consciente de su flujo en las fosas nasales, luego gradualmente transfiere tu consciencia hacia más y más arriba en los pasajes nasales.

Con los ojos cerrados, vuelve tu mirada hacia arriba hacia el punto entre las cejas en la frente. Concéntrate allí. Este es el asiento de la consciencia espiritual en el cuerpo, también llamado el ojo espiritual, o Centro Crístico. Con el tiempo, intenta sentir el flujo de la respiración cerca del ojo espiritual en tu frente.

Mantén tu mirada fija en el punto entre las cejas durante tu práctica. No permitas que tus ojos sigan el movimiento de la respiración. Si descubres que tu mente está vagando, tráela gradualmente de vuelta a la consciencia de la respiración y del mantra.

Siéntate en el Silencio

Termina tu práctica de Jhong-So inhalando una vez por la nariz, luego exhalando tres veces por la boca, y luego olvida la respiración.

Concéntrate profundamente en el punto entre las cejas. Mantén tu mente enfocada y tu energía interiorizada. Absórbete en la paz generada por tu práctica.

Continúa por lo menos por cinco minutos. Termina con una oración a la Divinidad, ofreciéndote en la luz de Dios.

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