Uno de los aspectos más importantes de la meditación sentado es poder sentarse en fórma cómoda, sin que duela la espalada o la piernas, o no dormirse. Si sientes dolor o estás muy incómodo, ¡eso es en lo único que estarás meditando!

Posiciones para Sentarse

Las opciones para sentarse son en una silla, en un banco de meditación, o sobre un almohadón en el suelo. La mayoría de los occidentales no están entrenados desde que nacen para sentarse cómodamente sobre un piso duro. Por eso una silla probablemente es lo mejor para la mayoría de nosotros, principiantes o no — y muchos grandes meditadores con mchos años de experiencia usan una silla o un banco para sus meditaciones. Si no te puedes sentar en la postura de loto o en otra posición en el suelo, no es una señal de falta de habilidad meditativa.

En una Silla

Consigue una silla con el respaldo recto, y siéntate hacia adelante en la silla de manera que ambos pies estén apoyados en el suelo. Si tus pies no tocan el suelo, consigue una silla más baja, o coloca uno o dos almohadones debajo de tus pies para elevarlos para que tus muslos estén paralelos al piso. ¡No te apoyes contra el respaldo de la silla! La idea es sentarse con la columna erguida, sin apoyo.

Sin embargo, si no estás acostumbrado a sentarte de esta manera, o si tienes el los músculos del cuello/espalda débiles o lesiones, hay formas de superar este dasafío. Consigue un almohadón firme de algún tipo (los que tiene forma de medialuna son muy buenos para esto) y ponla entre tu espalda y el respaldo de la silla. La sensación que buscas es la de apoyo, no la de reclinarte sobre él. Mueve el almohadón hasta que consigas esta sensación. Si quieres colocar un cojín sobre el asiento, para hacer que una superficie dura sea más suave, está bien.

Al principio medita por pedíodos de tiempo cortos y ve aumentando hacia periódos más largos. De esta forma tus músculos de la espalda se fortalecerán gradualmente. Los estiramientos de yoga y otros ejercicios de este tipo también fortalecen tus músculos de la espalda con el tiempo y la práctica regular.

En el Suelo

Los bancos para meditación son un invento maravilloso para hacer que las piernas se sientan cómodas y sin presión, y para mantener la espalda erguida. Es importante encontrar la medida y altura adecuada. A menudo es de ayuda poner un cojín sobre el asiento. Agregar pequeños almohadones debajo de las rodillas o tobillos puede ayudar también a que estés más cómodo.

Si nunca has probado un banco, asegúrate de tener la experiencia con uno. Algunas personas están más cómodas sentadas sobre un almohadón con las piernas cruzadas. Los almohadones con forma de medialuna o los redondeados y mullidos, están diseñados para ayudar con esta posición.

¡Experimenta!

Ten un silla, muchos almohadones, un banco y cualquier otra cosa que quieras probar. Cuando una posición se vuelve cansadora, cambia con calma hacia otra. Finalmente encontrarás la mejor para tu tipo de cuerpo. Recuerda que todos tienen cuerpos diferentes.

Una o Dos Mantas

Muchos yoguis recomiendan sentarse sobre una alfombrilla o frazada de lana, o un trazo de seda. El lugar dónde meditas también tiene que estar más bien fresco, si es posible con alguna entrada de aire fresco. Por eso, otra manta o un chal cálido para meditación deberían estar a mano para que puedas envolverte en él. El cuerpo se enfría un poco cuando te sientas quieto durante un rato, por eso a veces es importante tener un chal para mantener la temperatura del cuerpo uniforme. Pónte cómodo, ¡pero mantente despierto y preparado!