Hay muchas cualidades que se necesitan para tener éxito, tanto en la vida diaria como en la meditación. Pero tal vez la más importante es la perseverancia. No podemos tener éxito a menos que nos mantengamos en rumbo hasta el final.

Acabo de leer un libro muy inspirador que ejemplifica esta cualidad. Se llama 26 Maratones (pulse aquí para ver el enlace en inglés), de Meb Keflezighi. Meb (pulse aquí para ver el enlace en inglés), como se lo conoce cariñosamente, es uno de los mejores corredores de larga distancia estadounidenses, ha ganado numerosos títulos nacionales e internacionales, y corrió en cuatro Olimpiadas distintas. El libro te lleva a través de todas sus veintiséis maratones, lo que es fascinante para cualquiera interesado en los logros deportivos, pero lo más importante, él comparte las lecciones que aprendió en cada carrera.

Como acotación al margen, es una buena práctica tratar de relacionar todo lo que leemos, vemos o hacemos con nuestra búsqueda espiritual. Las lecciones y la inspiración están ocultas en todos lados, esperando ser descubiertas. Incluso cosas aparentemente mundanas tienen una conexión con estados interiores. Por ejemplo, tanto Yogananda como Swami Kriyananda coleccionaban ópalos. Sé que Swamiji los encontraba entre las más hermosas de todas las joyas por sus colores siempre cambiantes. Pero más importante que su belleza exterior era que le recordaban la luz que se ve en el ojo espiritual durante la meditación profunda. Él tenía la habilidad de encontrar en todo un hilo que conducía al recuerdo de Dios.

Una de las cosas del libro que encontré más inspiradoras fue la habilidad del autor para usar las dificultades, incluso el fracaso, para inspirarlo a mayores alturas. A menudo luchaba contra severos obstáculos, pero siempre perseveraba. Él era un ejemplo viviente del consejo de Paramhansa Yogananda, “La temporada del fracaso es el mejor momento para sembrar las semillas del éxito.”

Pocos de nosotros correremos alguna vez una maratón (aunque yo corrí tres cuando era más joven), pero sus percepciones pueden y deberían aplicarse al esfuerzo más desafiante de todos, la larga carrera hacia la iluminación. Aquí hay tres lecciones importantes que se me ocurrieron mientras leía el libro:

1) Usa los fracasos como inspiraciones: Para Meb, casi toda maratón tenía un obstáculo severo, a menudo una lesión o enfermedad. Con algunas pudo luchar, con otras no y tuvo que aceptarlas. Pero siempre encontró una lección en su fracaso que le dio un camino hacia futuros éxitos.

2) Mantente positivo: “Entrenar para una carrera,” escribió Meb, “se hace del cuello para abajo. La carrera en sí se corre principalmente del cuello hacia arriba.” El encontraba al entrenamiento placentero, aunque era agotador físicamente. Pero correr contra los mejores corredores del mundo requería tal esfuerzo supremo que lo obligó a enfrentarse a sus limitaciones mentales. Había veces en casi todas las carreras cuando los pensamientos negativos tales como, “No puedo ganar y no quiero volver a correr otra carrera” comenzaban a dominar. ¿Alguna vez te sientes así en meditación? En esos momentos, su solución era reestablecer un enfoque positivo, y cuando lo lograba, su fuerza regresaba. Lo mismo aplica a nuestros esfuerzos espirituales.

3) Persevera: Si queremos crecer, primero nos vamos a enfrentar a nuestros límites actuales. En este momento, surgirá el deseo de abandonar. (Sugerencia: Si un desafío es demasiado fácil, no creceremos a partir de él.) Si podemos luchar contra el abatimiento, nos elevaremos a nuevas alturas.

Swami Kriyananda superó numerosos desafíos durante su vida. Yo estaba con él una tarde de Domingo a comienzos de 1968 cuando reunió a un pequeño grupo de alrededor de una docena de personas para ver si estarían interesados en unírsele en la aventura de comenzar la primera comunidad de Ananda. A medida que explicaba sus pensamientos pude ver que el grupo no estaba con él. Sus reacciones iban de la curiosidad intelectual, a una indiferencia apenas oculta, hasta una negatividad activa. Yo era el único en la sala que estaba realmente inspirado. Esa reunión solo podía llamarse un desastre.

Decidido, Swamiji se dio cuenta de que primero necesitaba inspirar a la gente, por eso pasó el mes siguiente escribiendo Comunidades Cooperativas, Cómo Comenzarlas y Por Qué (pulse aquí para ver el enlace en inglés), el cual se convirtió en el plan de acción para el movimiento de comunidades. Tampoco dejó que una mala experiencia lo detuviese. Él persistió a pesar de las incontables pruebas durante la construcción de las comunidades de Ananda, hasta que hoy en día son un ejemplo global de una nueva forma de vida. Swami corrió y ganó muchas de esas “maratones” durante su gloriosamente exitosa vida. Nosotros, también, podemos cruzar la línea final hacia la Autorrealización del Ser si seguimos estos simples principios.

Con perseverancia,

Nayaswami Jyotish

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