Avital-in-tree-pose,-in-a-forestDondequiera que enseñamos, una de las primeras preguntas que se nos hace es: “¿Cómo puedo controlar mis pensamientos inquietos?” Este problema es universal e incluso fue abordado hace más de 2.000 años en el Bhagavad Gita, cuando Arjuna se lamentó: “Por culpa de mi inquietud no he podido tener resultados duraderos en mis intentos de calmar mi mente como Tú me has enseñado. ¡De veras, la mente es inquieta, tumultuosa, intensamente testaruda! O Krishna, yo la considero tan difícil de amaestrar como el viendo.” (Capítulo 6: 33, 34)

Krishna responde: “O Arjuna de poderosos brazos, la mente es, sin duda, caprichosa y rebelde, pero puede ser controlada gracias a la práctica de yoga, y al ejercicio de ecuanimidad mental.”

Aquí, Krishna nos ofrece algunas claves para controlar la “mente-mono.” Imagina que tus pensamientos son como una pila de plumas sobre una mesa. Suspendido por encima de la mesa hay un ventilador de techo, cuyas paletas, al girar, causan que las plumas (nuestros pensamientos) se dispersen. No nos sirve de nada el buscar todas las plumas individualmente y regresarlas a la mesa. Todos los meditadores han experimentado la frustración de intentar controlar pensamientos individuales y sentirse frustrados, culpables, y descorazonados. Muchos incluso abandonan por completo la meditación.

He aquí tres maneras de influenciar tu mente:

1) La práctica de yoga – Las técnicas normalmente nos dan un objeto (respiración, luz, sonido) en el cual concentrarnos, dado que la mente sin foco vagabundea sin rumbo. Un punto de referencia es necesario para que, cada vez que la mente se nos vaya, pueda ser capturada y devuelta a su tarea. Esa es una de las razones por las que Yogananda dijo que “cantar es la mitad de la batalla.”

2) Ecuanimidad – Si tus emociones son como el teflón (al que las cosas no se pegan), los pensamientos que surjan se sosegarán rápidamente. Si tus emociones son turbulentas, intenta al menos dejarlas de lado durante tu periodo de meditación. Algunos psicólogos han hecho experimentos en el cual le piden a alguien que medite, y luego lo perturban intencionalmente, por ejemplo abriendo y cerrando fuertemente una puerta en la habitación. Los meditadores experimentados vuelven rápidamente a un estado de concentración, mientras que los novatos permanecen alterados por hasta diez a quince minutos.

3) Controlar el viento – La práctica de pranayama, especialmente kriya yoga, controla la energía directamente. La mejor manera de mantener los pensamientos-plumas en la mesa es desconectar el ventilador. Una de las enseñanzas centrales del yoga es la conexión entre el aliento, el prana, y la mente. Controla cualquiera de las tres y ganas control sobre las otras. Dado que el aliento es la más observable, comenzamos por eso.

La próxima vez que te sientes a meditar, intenta usar estas tres claves: enfoque, desapego y pranayama. Entonces, Krishna nos dice, “El yogui que ha completamente aquietado su mente, cuyas pasiones (rajoguna) están en calma, y quien es libre de toda impureza, alcanza la unidad con el Espíritu, y la beatitud suprema.”

En dicha,
Nayaswami Jyotish

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