El sol se elevó con una sombra antinatural roja-anaranjada en el cielo brumoso de las primeras horas del día. Aunque los bosques y los pueblos en llamas estaban a cientos de kilómetros de Ananda Village, el viento estaba trayendo el humo en nuestra dirección. La calidad del aire era nada saludable y las temperaturas eran elevadas, pero aún así llegaron. Estaban construyendo un templo de luz. (Pulse aquí para ver el enlace en inglés).

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Devotos de todas las comunidades de Ananda en Estados Unidos habían venido para una Semana de Servicio especial (Seva Week, pulse aquí para ver el enlace en inglés), para ayudar a erigir el nuevo templo. Algunos eran carpinteros calificados; otros estaban simplemente felices y dispuestos a hacer lo que pudiesen. Algunos eran jóvenes; otros más viejos. Algunos eran personas que hemos conocido durante años; otros eran nuevos en Ananda. Algunos vinieron solos, mientras que otros vinieron en grupos. Incluso había equipos de padres e hijos. Muchos usaban máscaras protectoras para filtrar el humo en el aire, pero el calor y la niebla no importaban. Estaban construyendo un templo de luz.

Mientras hablábamos con ellos durante el recreo de la mañana, sentí profundamente lo importante que es este templo — no solo para aquellos que son parte de Ananda, sino para todo el planeta. Tal vez no podemos apagar los incendios forestales, o revertir el cambio climático, o llevar dharma al gobierno y la política, pero esto es lo que podemos hacer: Podemos construir un templo de luz.

Nuestro gurú, Paramhansa Yogananda, dijo “No trates de alejar la oscuridad pegándole con un palo. Enciende la luz, y la oscuridad desaparecerá como si nunca hubiese estado.” En otras palabras, la oscuridad que hay hoy en el mundo no puede destruirse con un ataque frontal. Nuestra arma más efectiva en esta lucha es atraer conscientemente la luz divina a nuestras vidas. Esta luz misma es el único poder que puede disipar la oscuridad.

Cada pensamiento, palabra, sentimiento y acción que tenemos sintonizado con Dios ilumina una pequeña parte del mundo, y disminuye la oscuridad. Cada acto de amabilidad, compasión, o abnegación visto o no visto, ayuda a fortalecer esta luz. Cuando elevamos nuestra consciencia colectivamente y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, también fortalecemos ese poder. Entonces, nosotros también estamos construyendo un templo de luz.

Construye este templo en tu lugar de trabajo, tu hogar, tu familia, tu sala de meditación, y más importante, en tu propio corazón. Aunque haya desafíos delante de ti, sigue adelante con determinación hasta que la base de tu templo sea sólida. Con tu fuerza interior, erige las vigas y paredes para darle forma. Levanta un techo elevado con tus aspiraciones eternas. Decora el altar con guirnaldas de devoción amorosa. Finalmente, invita a todos a entrar y recibir la luz radiante de tu templo interior.

La palabra “gurú” deriva de las palabras raíz que significan “que disipa la oscuridad.” Entonces, construyamos junto a Dios y el Gurú un templo de luz que se extienda por todo el mundo.

Tu amiga en Dios,

Nayaswami Devi

AnandaEspañol.org

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