Él tenía solo veinticuatro años cuando fue declarado culpable de un crimen que no cometió. Fue sentenciado a prisión perpetua sin libertad condicional, y ya han pasado treinta y seis años. Aunque apeló contra su sentencia muchas veces, este hombre inocente ha pasado toda su vida adulta tras las rejas.

Su nombre es Joe Hunt (pulse aquí para ver el enlace en inglés), pero lo llamamos por su nombre espiritual, Jairam, que significa “Victoria a Dios.” Jairam es un amigo muy querido, y una de las personas más valientes e inspiradoras que conocemos. Lo conocimos hace unos veinticinco años luego de que leyó Autobiografía de un Yogui, y se contactó con Ananda para ver si alguien podía ir hasta su prisión para enseñarle meditación.

A lo largo de los años, muchos miembros de Ananda lo han visitado en varias prisiones de California a medida que era trasladado de una instalación a otra. No solo aprendió las técnicas de meditación del Maestro, sino que comenzó a practicarlas cuatro horas por día sentado en la cucheta de su celda. Luego Jyotish lo inició en Kriya Yoga en un pequeño armario que lo guardias le permitieron usar.

En medio del ruido e intranquilidad de las prisiones de máxima seguridad, Jairam continuó meditando y haciendo Kriya Yoga (pulse aquí para ver el video en inglés) cuatro horas por día. Durante sus años tras las rejas Jairam también estudió abogacía, y por medio de sus esfuerzos pudo liberar a muchos de los prisioneros. Pero no a él mismo.

Este año Jairam cumple sesenta años. Hace unas semanas comenzó a tener palpitaciones, y fue llevado en ambulancia a un hospital penitenciario. Aunque estaba encadenado a la cama con grilletes en las piernas, Jairam continuó practicando meditación y Kriya. (En este momento, su corazón se ha estabilizado, y ha regresado a su celda, aunque desarrolló una infección en las piernas debido a las cadenas.)

Estaba apesadumbrada con el pensamiento de su sufrimiento en el hospital, y oré seriamente a Dios y al Gurú para que lo ayuden. Una mañana después de haber estado orando por él, abrí al azar Meditaciones Metafísicas (pulse aquí para ver el enlace en inglés) de Yogananda y le pedí al Maestro que me ayude a entender qué estaba sucediendo con Jairam. Estas son las palabras del Gurú sobre las que se posaron mis ojos:

Voy hacia el Interior

Yo era un prisionero llevando una pesada carga de huesos y carne, pero por el poder de la relajación he roto las cadenas de mi cuerpo atado a los músculos. Soy libre.

Pueden imaginar mi sorpresa al leer las palabras del Maestro en respuesta directa a mi oración. Comencé a pensar, “¿Quiénes son los verdaderos prisioneros? ¿Jairam, que encuentra paz y aceptación mientras está encadenado a la cama en la prisión? ¿O aquellos de nosotros que, donde sea que residan nuestros cuerpos, estamos atrapados detrás de las rejas que hemos hecho nosotros mismos de deseos, emociones negativas y enredos?” Mientras estamos encerrados detrás de estas rejas, estamos todos sentenciados a una vida en prisión sin liberta condicional.

Jyotish, Jairam, y yo.

Sin embargo, hay una manera de salir: El Maestro nos ha dado la llave secreta para escapar de la esclavitud del ego, y Jairam la usa todos los días. Por medio de la meditación diaria, y retirando la fuerza vital a través de la práctica de Kriya Yoga, podemos romper los barrotes de la limitación que nos mantiene atados a este plano físico.

El Maestro termina la oración de arriba con estas palabras: “Ahora intentaré ir hacia el interior… Como un río sagrado escondido, mi fuerza vital fluye en el desfiladero de mi columna. Entro en un corredor tenue a través de la puerta del ojo espiritual, y me apuro hasta que al fin el río de mi vida fluye dentro del océano de Vida, y se pierde a sí mismo en la dicha.”

De la esclavitud del ego a la liberación del alma, del sufrimiento al gozo, de la limitación de la consciencia hasta la expansión en el infinito: Si vamos hacia el interior, podemos encontrar la salida de nuestra prisión del alma hecha por nosotros mismos. Por medio de la gracia de Dios y el Gurú, que Jairam y todos nosotros podamos encontrar la verdadera libertad.

Hacia las playas infinitas de la dicha,

Nayaswami Devi

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