Parece casi imposible detener la mente inquieta como un mono durante la meditación. ¿Por qué? En parte, porque estamos mirando el efecto en vez de la causa. ¡La inquietud mental generalmente es iniciada por emociones inquietas! Si quieres calmar una mente agitada, primero observa qué emociones están desencadenando tus pensamientos. Comienza con el corazón.

Esta mañana practiqué este principio en mi meditación. En vez de tratar de calmar mi mente inquieta mentalmente, simplemente observé los sentimientos en mi corazón. Rápidamente vi qué estaba provocando mi línea de pensamientos. Procedí a relajar físicamente el área del corazón, y luego usé un pranayama muy simple (respiración medida) para calmar aún más mi centro del corazón. Funcionó como por arte de magia—mi mente inmediatamente se calmó y se concentró. Swami Kriyananda a menudo nos decía que la razón sigue al sentimiento.

Los grandes maestros abren primero el corazón, sabiendo que la mente lo seguirá. Hay un hermoso ejemplo de esto en el libro A veces Brillante. El autor, Larry Brillant, se convirtió en discípulo del gran santo Neem Karoli Baba (pulse aquí para ver el enlace en inglés). Al principio rechazado por Maharaji, como lo llamaban, Larry tuvo una conversión milagrosa y, siguiendo las instrucciones de su gurú, comenzó a ayudar a erradicar la viruela en la India.

Su gran despertar llegó durante su primer contacto físico con el Maestro: “Comencé a temblar. La intensidad del hormigueo subía por mi columna como el mercurio en un termómetro. Apenas podía sentir mis dedos… Él abrió sus ojos de par en par y nuestras miradas se encontraron. La luz parecía derramarse desde él hacia mí y sentí que me estaba llenado de amor y más amor… Cuando el vio que yo ya estaba lleno, rompió el contacto como si nada hubiese pasado, se rio y tiro fuerte de mi barba… Me sentí amado como nunca antes, completamente comprendido, desnudo, sin vergüenza. Las lágrimas corrían por mi rostro.”

De la misma forma, la primera experiencia de Yogananda de la consciencia cósmica comenzó en su centro del corazón: “El Maestro hablaba cariñosamente, confortadoramente. Su tranquila mirada era insondable. ‘Los deseos de tu corazón deben ser satisfechos.’… Golpeó levemente mi pecho por encima del corazón. Mi cuerpo quedó inmóvil, paralizado; la respiración salió de mis pulmones como si hubiera sido atraída por un inmenso imán. La mente y el alma perdieron instantáneamente sus límites físicos y corrieron hacia fuera desde cada uno de mis poros como una fluida y penetrante luz.”

Aprende a observar los sentimientos en tu corazón.

¿Cómo podemos expandir nuestros corazones, hacer nuestras meditaciones más profundas, y abrirnos al amor de Dios? Aquí hay algunas sugerencias simples:

  1. Aprende a observar los sentimientos en tu corazón. Sabe que ahí es donde empieza la inquietud, tanto en la meditación como en la vida diaria.
  2. ¡Atrapa tus reacciones emocionales rápido! Como con otras habilidades, cuanto más practiques esto, más experto serás.
  3. Primero, cambia tus sentimientos hasta que sean neutros, ni positivos ni negativos. El corazón es el punto fundamental desde el cual la energía puede fluir en dirección ascendente y expansiva, o descendente y contractiva. Como en un auto, necesitas cambiar a punto muerto antes de poder avanzar o retroceder. Durante mi meditación, la relajación y la respiración medida me llevaron a neutro, y desde allí pude redirigir mi energía hacia arriba.
  4. Si quieres meditaciones más profundas, pasa de pensar a observar: Observa la respiración, escucha a AUM, siente las corrientes de Kriya, o mira la luz del ojo espiritual. Los estados espirituales que anhelamos yacen detrás de la periferia de la mente.
  5. Ser capaz de controlar el proceso reactivo imparte dos grandes beneficios: el poder de permanecer ecuánime y alegre, y la capacidad de elegir ser feliz en todas las situaciones.

Sigamos el consejo de Swami Kriyananda en su canción “En el Templo de Isis (pulse aquí para ver el video en inglés)”: “Calma tu corazón si quieres orar. Envía todas las preocupaciones lejos.”

Desde el corazón,

Nayaswami Jyotish

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