Hay un hermoso santuario de Shiva en Ananda Village (pulse aquí para ver el enlace en inglés), un lugar sagrado donde muchos han meditado a lo largo de los años. Es más grande que el tamaño real y fue esculpido por un artista talentoso que vivía aquí. Michael, un residente de Ananda Village desde hace mucho tiempo, vive cerca, y al ayudar a cuidarlo ha desarrollado una profunda conexión con esta imagen de Dios. Hace algunos años, también adquirió una pequeña imagen de su amado Shiva que había sido abandonada, y que era el rasgo central de su cuarto de meditación. Hace un año o más, él sintió la inspiración de compartir las bendiciones que vienen de la estatua, y les ha preguntado a varias personas si les gustaría “cuidar” a Shiva durante unas semanas.

Cuando nos llamó hace poco, dijo algo muy intuitivo. “Me di cuenta de que los últimos días no había pensado en Shiva. Creo que mi falta de atención significa que él quiere mudarse a un nuevo hogar por un tiempo. ¿Les gustaría llevárselo?” Y así, ahora Shiva se sienta en nuestra sala de meditación, irradiándonos sus bendiciones. Siempre trato de inclinarme ante él, junto con nuestros otros maestros, antes de abandonar el silencio y comenzar las tareas del día.

Como saben, Devi y yo alternamos la semana en la que escribimos el blog. Hay un pequeño secreto que deberíamos callar, así que no lo difundan: desafortunadamente, a menudo no sabemos sobre de qué escribir y a veces nos cuesta encontrar un tema inspirador. Estaba en medio de este dilema, pero esta mañana mientras me estaba inclinando ante Shiva preparándome para abandonar la sala de meditación, él susurró el pensamiento, “¿Por qué no escribes acerca de mí, y acerca de compartir la inspiración?”

Compartir nuestra inspiración con los demás es fundamental para nuestro crecimiento espiritual. Es una ley espiritual que las cosas que compartimos se vuelven más fuertes, y las que guardamos para nosotros se marchitan y mueren. Cuando compartimos aquello que nos inspira no solo se vuelve más fuerte en nuestro interior, sino que multiplica su poder. Gracias a Michael, ahora hay muchos residentes que han sido bendecidos por su estatuilla.

La inspiración que compartimos rara vez tiene forma física. Por lo general es un encuentro, una historia, una técnica, o una nueva percepción. ¿Dónde estaríamos todos nosotros si Paramhansa Yogananda no hubiese compartido su sabiduría y percepciones con Swami Kriyananda o con nosotros? El compartir desinteresado del amor de una madre y un padre hace posible que la vida perdure. Pero también está la tendencia opuesta, a ser avaros con los dones que se nos han dado.

Cada semana nuestro servicio dominical termina con una lectura del Festival de la Luz (pulse aquí para ver el enlace en inglés), escrito por Swami Kriyananda. En la ceremonia hay un pasaje que describe el viaje del alma. Swamiji lo ha escrito en forma poética como la historia de un pajarito. Para el pájaro, como para todas las almas, llega un momento, antes de que la sabiduría haya tenido la oportunidad de crecer, en el que se rebela. “¿Qué otra cosa es la sabiduría,” decide, “sino guardar lo que es mío para mí?”

Entonces, amigos, todos los días tenemos que tomar una decisión. ¿Deberíamos rebelarnos y guardar lo que es nuestro para nosotros, o deberíamos compartir a Shiva? Si miras la sonrisa en la foto de Shiva, verás su respuesta.

En el gozo de compartir,

Nayaswami Jyotish

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