La semana pasada fue un momento de introspección para nosotros.  Nayaswami Seva, nuestra querida amiga de más de cincuenta años y una de las miembros fundadoras de Ananda, falleció repentinamente el domingo pasado de un paro cardíaco. Aunque tenía ochenta y seis años, tenía buena salud y todavía brindaba servicio dinámicamente en muchos departamentos de la comunidad.

Poco después de llegar a Ananda Village, en 1970, Seva se convirtió en renunciante y siguió ese sendero el resto de su vida. Siempre alegre, siempre generosa, siempre amorosa, Seva fue un hermoso modelo a seguir de cómo vivir solo para Dios. Como dijo un amigo, “Ella fue una santa que caminaba entre nosotros.” Aunque la extrañaremos profundamente, el ejemplo de su vida y su determinación para encontrar a Dios serán una inspiración para todos nosotros.

Hoy fui a los jardines del Crystal Hermitage (pulsa aquí para ver los jardines) a reflexionar sobre el fallecimiento de Seva. La suya no fue una vida fácil, tuvo muchas pruebas, pero triunfó espiritualmente sobre todas ellas.

Entrevista con Seva:

Mientras estaba sentada en un pequeño banco contemplando todos los hermosos colores del otoño y el cielo calmo y claro, las radiantes hojas rojas de un arce japonés cayeron silenciosamente a mi alrededor. También, silenciosamente de mis ojos, empezaron a caer lágrimas, pero no eran lágrimas de dolor por su pérdida. Más bien eran lágrimas de gratitud por todos los regalos que dejó: de amistad divina, de la vida y de buscar la realidad más allá de la vida y la muerte. Mientras esta gratitud llenaba mi corazón, comencé a pensar en otros episodios de mi vida que al principio habían parecido estar llenos de pérdida, pero resultaron ser grandes regalos.

Cuando el incendio forestal azotó Ananda Village en 1976, la mayoría de nosotros perdió todo lo que teníamos. Al tratar de superar la sensación de pérdida, me di cuenta de que cualquier seguridad basada en posesiones materiales siempre es efímera. Con la gracia de Dios, comprendí que una sensación de seguridad interior es lo único en el que podemos confiar. Este regalo ha permanecido conmigo desde entonces.

A lo largo de los años, cuando ha habido malentendidos o falta de armonía con familiares o amigos, esas experiencias también se transformaron. Invariablemente a medida que pasaba el tiempo, descubrí el regalo del amor incondicional por aquellas personas involucradas en esas situaciones, y, una unión del alma creció más profunda mientras trabajábamos juntos a través del karma pasado.

Podría nombrar muchos más episodios de este tipo en mi vida, pero con el Día de Acción de Gracias acercándose, los invito dar las gracias por las cosas en su vida por las que estén agradecidos. Piensen especialmente en aquellas experiencias que al principio parecían difíciles, pero que resultaron ser bendiciones.

Una amiga mía de Ananda Village, Erin, me dijo que tiene la práctica diaria de escribir en un diario que llama su “Librito de Gratitud.” Todos los días escribe por lo menos tres cosas por las que está agradecida, algunas de las cuales son desafíos. Dijo que con el tiempo esta práctica la ha llenado de gozo al darse cuenta de lo llena de regalos que está la vida en realidad. Tal vez te guste empezar tu propio “Librito de Gratitud” y ver que puedes aprender de él.

Swami Kriyananda escribió una hermosa canción titulada: “La Canción de Ruiseñor (pulsa aquí para oirla en inglés).”

La introducción dice: “Si escuchas al ruiseñor que estremece el aire con melodías líquidas, no temas escuchar la noche.” Aquí está la letra de las dos primeras estrofas:

¡Ruiseñor! ¡Ruiseñor!
Canta de alegría durante la noche.
Enseña a mi corazón
A impartir
Tu deleite en todos lados.

Canta a los rayos de luna sobre la lluvia.
Canta que el amor no es en vano.
Todo dolor, todo mal.
Tiene su final en una canción.

¡Ruiseñor! ¡Ruiseñor!
Canta de alegría durante la noche.
Enseña a todos los hombres
Cómo convertir
Nubes de penumbra en luz.
Sin el silencio, ¿qué es la canción?

Sin la noche, ¿dónde está el alba?
Si no fuese por los males de los hombres,

¿Quién sonreiría a una rosa?

Nayaswami Seva fue como ese ruiseñor que aprendió a cantar con alegría a pesar de todas las pruebas a las que se enfrentó. Por eso, mis amigos, recordemos buscar las bendiciones ocultas de Dios detrás de “cada dolor” y “cada error.”

Unámonos a “nuestro ruiseñor” cantando una canción de gratitud por cada experiencia que llega para que nosotros, también, podamos triunfar y encontrar la libertad en Dios.

Deseándoles un feliz Día de Acción de Gracias,

Nayaswami Devi

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