Vamos a tener nuestra meditación anual de Navidad de todo el día el 23 de Diciembre. Esta tradición fue comenzada por Paramhansa Yogananda, quien sugirió que celebremos una “Navidad espiritual (pulse aquí para ver el enlace en inglés)” con una meditación larga y también una “Navidad social.”

Mi primera meditación de ocho horas fue en 1967. La noche anterior Swami Kriyananda nos había dado a mí y a unos pocos nuestra primera iniciación en Kriya para que pudiésemos practicar la técnica al día siguiente. No me sentía muy preparado para ninguno de estos eventos, pero Swamiji debió haber visto que estaba listo con más claridad que yo. Aquí estoy, cincuenta y dos años más tarde, sin haberme perdido nunca ni una sola meditación de Navidad ni un día de práctica de Kriya, que yo recuerde. Solo puedo atribuir esto a la gracia de Dios y los Gurus, al buen karma, y a un poco de determinación de mi parte.

Mucha gente se siente ansiosa de meditar ocho horas, especialmente si es su primera vez. Aquí hay algunos consejos para hacer el día más fácil y más profundo — son tan válidos para meditadores experimentados como para principiantes.

Relaja tu cuerpo. La meditación siempre empieza con la relajación del cuerpo y de la mente, y esto es especialmente cierto para una meditación larga. Revisa periódicamente tu postura para asegurarte de que tus músculos no estén tensos.

Relaja tu mente. Deja atrás tus preocupaciones diarias por unas horas, dejando ir todo lo que pueda crear tensión. Si tienes alguna inquietud persistente, encontrarás que es sorprendentemente fácil ignorarlas si lo haces resueltamente durante las primeras tres o cuatro veces que tratan de entrometerse. Durante la meditación, especialmente, no dejes que pongan un pie en la puerta.

Enfócate con voluntad. Una vez que estás relajado, olvídate tanto del cuerpo como de tus pensamientos. Dale este día solo a Dios. Nuestras técnicas — Hong-Sau, Kriya, AUM — nos son dadas como herramientas para controlar tanto la fuerza vital como la mente. Practícalas periódicamente a lo largo del día.

Sé abierto y receptivo. Necesitamos abrirnos nosotros mismos para sentir la respuesta de Dios tanto como esforzarnos sinceramente. Esto sucede mucho más en el corazón que en la mente.
Entra en un ritmo más largo. Tu habilidad para concentrarte probablemente experimentará altibajos. En las meditaciones más largas es de ayuda aceptar este ritmo. Cuando la mente deambula, dale algo que hacer. Trata de cantar interiormente, o visualizar por un rato, y luego concéntrate con profundidad nuevamente.

Sumérgete en tu corazón. La mente con sus interminables pensamientos es un obstáculo, como también, finalmente, lo es incluso el uso de la voluntad. Abre tu corazón, relajando y sintiendo una calidez y expansión en tu pecho. Luego deja que tu amor fluya espontáneamente.

Por último, recuerda que todo es Dios. Dios ya está dentro de ti y tú estás dentro de Él. Esto siempre es verdad, pero es más fácil darse cuenta cuando la mente está quieta y el corazón está abierto. Dios no es un ser distante, sino tu propio gozo y paz. Swami Kriyananda escribió, “El secreto de la meditación es orar con profunda fe—no como un extraño al cielo, sino como alguien cuyo verdadero y eterno hogar es el cielo.”

Medita intensamente, luego relájate, siente y disfruta. Te sorprenderás de cuán rápido pasa una meditación larga y de cuánto estarás esperando la próxima.

En gozo y paz,

Nayaswami Jyotish

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