¡Bienvenido 2022!

Pudimos terminar el 2021 y ahora podemos mirar hacia un nuevo año y esperemos que sea mejor que el anterior. Este es un buen momento para revisar nuestros objetivos y prioridades para el próximo año.

¿Cuáles son las prioridades, responsabilidades y hábitos que nos impiden responder la llamada Divina? ¿Qué estamos dispuestos a ofrecer y que retenemos? Son pocos los que están listos para dejarlo todo, pero cada uno de nosotros debemos enfrentarnos a nuestras propias pruebas.

La mayoría de nosotros todavía tenemos áreas donde nuestro karma aún no ha terminado: quizás las ataduras que impiden que nuestras almas se eleven, son apegos al trabajo, a la salud, a la familia o a las relaciones. Incluso pueden ser los enredos repetitivos de nuestras actitudes de: “Yo tengo razón y ellos están equivocados.”

Dios siempre está esperando que le ofrezcamos nuestra vida. Si no somos capaces de renunciar a todo, hay una forma más suave y la madre de Swami Kriyananda es un ejemplo. Ella le pidió a Dios que la ayudara con sus responsabilidades maternales, de esta forma las hizo sagradas. Swamiji escribe en su autobiografía, El Nuevo Sendero. Mi vida con Paramhansa Yogananda: “Mi madre me dijo que durante su embarazo estaba llena de gozo y que oraba constantemente: ‘Señor, te entrego este primer hijo.’”

Cada vez que nos sentamos a meditar, la consciencia Crística en el ojo espiritual nos llama, pidiéndonos que transmutemos el ego en Luz. Si encontramos que nuestra mente está plagada de distracciones, entonces dejemos nuestras distracciones a un lado del camino y alejémonos de las bulliciosas calles de este mundo.

El 5 de enero es el cumpleaños de Paramhansa Yogananda. Él, como todas las grandes almas, tuvo que hacer el viaje de muchas vidas, desde dar nada a darlo todo. Habiendo tenido éxito, eligió encarnar para ayudar a poner los pies en el camino hacia nuestro propio destino.

En su poema “El Barquero de Dios” dijo con amor y compasión casi inconcebibles para nosotros:

Quiero surcar con mi barca, muchas veces,

A través del golfo después de la muerte,

Y regresar a las orillas de la tierra

Desde mi hogar en el espacio.

Quiero cargar mi barca

Con todos los que esperan sedientos

Que se han quedado atrás

Para llevarlos al estanque opalescente

Del gozo iridiscente,

Allí donde mi Padre distribuye

Su paz líquida que apaga todos los deseos.

¡Oh! ¡Volveré una y otra vez!

Cruzando un millón de riscos de sufrimiento

Con los pies sangrando, volveré

Si es necesario, un billón de veces,

Mientras sepa que

Un hermano extraviado se ha queda atrás.

En amistad divina,

Nayaswami Jyotish

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