Paramhansa Yogananda vino a la tierra con una doble misión: unir oriente y occidente, y elevar la consciencia humana. En una de sus charlas grabadas Yoganandaji declaró, “Hemos comenzado un gran movimiento. Vine para una nueva dispensa — la interpretación de las escrituras y dar Kriya Yoga, esa llave al cielo.”

Él explicó que la expresión Bíblica describiendo a Jesucristo como “el unigénito del Padre” no se refiere al hombre, Jesús, sino a la Consciencia Crística infinita (pulse aquí para ver el enlace en inglés) con la que él estaba identificado. La palabra “Cristo” no es un nombre, continuó con la aclaración, sino un título que significa “el ungido.”

En oriente Krishna es reverenciado de la misma forma que Cristo en Occidente. El Maestro dijo que ambos grandes avatares, Krishna y Jesús, manifestaron plenamente la Consciencia Crística, o Kutastha Chaitanya. Podemos entender este estado como la Inteligencia Divina presente en cada átomo de la creación.

Jesús intentó repetidas veces hacer que la gente lo viese no como su forma humana, sino como la consciencia divina que él había alcanzado. Es más, el enfatizó que este estado era el potencial más elevado de ellos. La Consciencia Crística es llamada “el unigénito” porque su presencia permea toda la creación. Es la quietud inamovible en el centro de todo, y en tu corazón y en el mío.

Entonces, ¿cómo nos movemos hacia la Consciencia Crística? Yoganandaji enseñó numerosas maneras, y aquí hay dos de ellas: compasión por los demás y la meditación.

La Compasión como un Sendero hacia la Consciencia Crística

Yogananda dijo, “Cuando el sentimiento genuino hacia los demás llega a tu corazón, estás comenzando a manifestar esa gran consciencia.” La semana pasada durante el concierto anual de Navidad de Ananda Village (pulse aquí para ver el video en inglés), tuve una experiencia inusual que acompaña esta líneas.

Mientras escuchaba al coro cantando música divina, me sentí profundamente inspirada. Entonces, mientras miraba los rostros de los miembros del coro — algunos viejos, otros nuevos — sentí una expansión de mi corazón. Sabía que muchos de ellos estaban pasando por pruebas de la vida, problemas de salud, o la pérdida de seres queridos, o incertidumbre acerca del futuro. Sin embargo estaban trascendiendo sus desafíos personales y produciendo música hermosa para todos nosotros.

Mientras continuaba mirando sus rostros radiantes, sentí un cambio en mi propia consciencia. No los estaba mirando a ellos con compasión, sino que yo era una parte de ellos. La música, los miembros del coro, y yo—éramos todos uno. Me senté en silencio con asombro por esta experiencia.

Intenta esto tú mismo, especialmente ahora durante la época de Navidad. Deja que tu corazón se extienda para sentir la realidad de los demás, y observa cómo tu consciencia se expande más allá de sus límites actuales.

La Ruta Metafísica hacia la Consciencia Crística

Yoganandaji comenzó la tradición de una meditación de Navidad de todo el día, y esta práctica es observada en las comunidades y centros de Ananda por todo el mundo. (Puedes participar en nuestra meditación virtual de Navidad [pulse aquí para ver el enlace en inglés] a través de Online con Ananda.)

Para mantener tu energía fuerte durante una meditación de ocho horas se requiere de determinación y dedicación, pero los resultados bien lo valen. Puedes saborear el gozo de experimentar esa consciencia más extensa y universal que es la Consciencia Crística. Y luego del esfuerzo prolongado del día, puedes sentir una mayor profundidad en tus meditaciones en los meses siguientes. También despierta en ti el deseo de meditaciones más largas más frecuentes, para mantenerte en los estados que has experimentado y expandirte en ellos.

Jyotish y yo te deseamos bendiciones navideñas de gozo interior, amor divino y una consciencia expandida. Voy a cerrar con esta oración de nuestro Guru: “¡O Señor! Haz que mi corazón sea lo suficientemente grande para contenerte, para que palpite con la Consciencia Crística en todo. Entonces que yo disfrute la festividad de Tu nacimiento en mi mente, mi alma, y en unidad con cada átomo vibrante.”

Con gozo en Dios, Cristo, y el Gurú,

Nayaswami Devi

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