En su autobiografía, El Nuevo Sendero (pulse aquí para ver el enlace en inglés), Swami Kriyananda comparte un sueño fascinante:

“Estaba viviendo con muchas otras personas en una cámara de tortura. Durante generaciones nuestras familias habían vivido aquí, sin conocer otro mundo más que este; nunca se nos ocurrió la posibilidad de cualquier otra existencia. Uno se despertaba, era torturado y por la noche, encontraba un breve alivio al dormir. ¿Qué más podría haber en la vida?

Sin embargo, llegó un momento en que un grupo de nosotros comenzó a pensar lo impensable. Nos preguntamos: ¿es posible que pueda haber otra, forma de vida que sea mejor? En un momento en el que nuestros torturadores no nos podían oír, compartimos nuestras dudas con unos pocos amigos y nos ayudó a avivar nuestras especulaciones. Al final decidimos que simplemente tenía que haber una alternativa mejor que a ser torturado. Así que, un pequeño grupo de nosotros decidió rebelarse.

Preparamos nuestros planes con cuidado. Un día, salimos juntos de nuestras tareas y nos deslizamos detrás de los torturadores, los asesinamos y escapamos. Huimos sigilosamente de la gran sala, temiendo que los ejércitos de torturadores nos acecharan afuera, pero no encontramos a nadie. Resultó que la cámara de tortura, solo ocupaba el piso superior de un gran edificio que estaba vacío. Bajamos las escaleras sin encontrar ninguna oposición y salimos por la planta baja, a una planicie vasta y vacía. Al haber estado confinados todas nuestras vidas en la cámara de tortura, el horizonte parecía increíblemente lejano. Inhalamos gozosamente el aire fresco. Mirando a nuestro alrededor, todos gritamos la palabra nunca imaginada: “¡Libertad!”

Antes de abandonar el edificio para siempre, echamos un vistazo al piso superior, el escenario de la única vida que conocimos. Para nuestro asombro, vimos a los mismos torturadores que pensamos que habíamos asesinado. ¡Seguían ocupados en sus asuntos con total naturalidad, como si nada hubiera pasado! Sorprendidos, nos miramos unos a otros buscando una explicación.

De repente me vino la respuesta. “¿No lo ven?” exclamé. “¡Nos hemos conquistado a nosotros mismos, no a los torturadores!”

Con esa realización, me desperté. Sentí que este sueño tenía un mensaje importante para mí. La cámara de tortura, al estar ubicada en el piso superior del edificio, simbolizaba la mente humana.”

Lo que nos demuestra el sueño de Swamiji es que este mundo, en sí mismo, no tiene realidad, sino que es una ilusión. Si basamos nuestra felicidad en esta narrativa insubstancial, estamos destinados a encontrarnos a nosotros mismos en un estado de inseguridad y tormento mental. El mundo tal como se presenta ante nosotros nunca nos traerá la paz, la estabilidad y la felicidad que estamos buscando.

Esto es especialmente cierto hoy, que estamos bombardeados por tanta incertidumbre acerca del futuro. Muchos de nosotros tratamos de comprender, pero nos encontramos en una confusión interior. “¿Cómo terminará esta historia?” Sin embargo, hay una forma de distanciarnos a nosotros mismos de las arenas movedizas de la ilusión y de encontrar una base firme sobre los cimientos de la Verdad.

Para escapar de la “cámara de tortura,” necesitamos retirarnos interiormente a la cueva silenciosa de la meditación, todos los días. Esto mantendrá tu mente calmada y desapegada, para que puedas percibir la verdadera realidad que está más allá del engaño. Así podrás resistir la atracción de “angustiarte” sobre lo que pueda suceder y simplemente descansar en la paz del momento presente.

Con determinación mental y fuerza de voluntad, ¡confronta a los “torturadores” del miedo y la preocupación! Aunque los eventos externos pueden absorberte e incluso puedan parecer terribles, en realidad son solo escenas pasajeras en el sueño de la ilusión.

Esfuérzate para profundizar tu sintonía con Dios y el Gurú, que son la fuente de la paz y felicidad del alma.  Ten fe en que la Mano Divina que creó el mundo, nos ayudará a despertar de este sueño oscuro de sufrimiento.

Entonces, ¿cómo termina la historia de la pandemia, de la incertidumbre económica, y la agitación política?  Cuando nos damos cuenta de que nuestros torturadores de la ‘angustia’ residen solo en nuestra mente y cuando usamos la disciplina interior para calmar nuestros pensamientos. Solo entonces podemos salir de la historia y entrar en el reino de la paz.

Swami Kriyananda escribió: “El sufrimiento es el resultado del engaño, no de una circunstancia externa. Ha habido gente en los calabozos más oscuros y gente sufriendo las peores enfermedades, que solo han conocido el gozo… Gozo y sufrimiento dependen completamente de la actitud de la mente.”

Hacia la libertad interior,

Nayaswami Devi

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