El pequeño quedó huérfano a una temprana edad cuando sus padres murieron en un trágico accidente. Afortunadamente, fue albergado por sus amorosos abuelos, que lo criaron bajo la tradición de su gente: los Cherokee. Así comienza La Educación del Pequeño Árbol, un libro hermoso que describe las costumbres de este pueblo indígena, y su reverencia por el Gran Espíritu y por toda la creación.

A medida que el niño crecía y maduraba, sus abuelos lo entrenaron tanto en habilidades prácticas como espirituales. Luego llegó el momento en que su abuela anciana supo que su vida estaba llegando a su fin. Tal como era en la tradición Cherokee, en sus momentos finales ella miró a su esposo a los ojos y dijo, “La próxima vez será mejor.”

Sin arrepentimientos, sin disculpas, sin aferrarse a lo que fue, sino simplemente la seguridad de que todas las almas están unidas para siempre en el espíritu y están evolucionando hacia una consciencia más elevada.

Esta práctica refleja la sabiduría de los maestros Indios, que nos dicen que la vida es una escuela para enseñarnos las lecciones que nuestra alma necesita para encontrar la libertad. Pasamos de encarnación en encarnación hasta que nos damos cuenta de quién y qué somos en realidad. Yoganandaji describió el viaje del alma como un ascenso por “la escalera de caracol del despertar.”

¿Qué podemos hacer para prepararnos para nuestra próxima encarnación? Primero, mira los deseos y ambiciones insatisfechos a los cuales te aferras. Pregúntate, “¿Realmente los quiero? ¿Me darán felicidad duradera?” Si la respuesta es “sí,” entonces pon la energía para alcanzarlos, y sigue adelante. Si no es así, esfuérzate para extirpar sus raíces, que pueden enredar tu consciencia.

Haz introspección y observa los hábitos negativos mentales o físicos que te detienen. Se requiere de honestidad, persistencia y energía para superarlos, pero con un esfuerzo decidido puedes cambiar cualquier aspecto de tu vida.

No te identifiques con tus fallas, comprende que solo son reflejos de acciones que realizaste en el pasado. Son patrones kármicos que tú mismo pusiste en movimiento, que ahora puedes cambiar. Como dijo Sri Yukteswar, “Todo mejorará en el futuro si ahora estás haciendo un esfuerzo espiritual.”

Lo ideal es que hagas tu mayor esfuerzo, y te mantengas objetivo y desapegado. Cada desafío que enfrentes en la vida es una lección puesta allí con un propósito: enseñarte algo que debes aprender para encontrar la libertad. No pierdas tiempo en cosas que son distracciones vacías y en última instancia ralentizan tu progreso espiritual.

También es importante no insistir en errores o fallas del pasado. Sigue afirmando las virtudes que quieres desarrollar, y lleva esos objetivos a tu próxima vida. Una vez a Swami Kriyananda su gurú, Yoganandaji, le pidió que asistiese al lecho de muerte de uno de los estudiantes del Maestro, un hombre digno y arquitecto retirado. En los últimos momentos de su vida murmuró con remordimiento, “He hecho muchas cosas malas en mi vida.”

Después Swamiji fue con el Maestro y le contó lo que había sucedido. Yoganandaji le respondió, “Él no debería haber dicho eso. Llevará esa actitud de arrepentimiento y culpa a su próxima encarnación.” El Maestro continuó diciendo que incluso si estás muriendo de una enfermedad terrible, si puedes afirmar, “Estoy bien,” al final llevarás ese pensamiento a tu próxima vida y tendrás un cuerpo saludable.

A lo lejos, el Moksh Mandir, el lugar del descanso final de Swami Kriyananda en Crystal Hermitage.  “Moksha” significa liberación final del alma.

Entonces, ¿cómo planificamos nuestra próxima encarnación? Ahora mismo haz un balance de tu vida: elimina lo que te está deteniendo, y fortalece, o por lo menos afirma, lo que te llevará hacia adelante. Pídele a Dios que te muestre las lecciones del alma que necesitas en esta vida, así puedes aprenderlas rápidamente. Vive siempre con el pensamiento de que la libertad interior está muy cerca.

Si haces estas cosas, tal vez te sorprendas al descubrir que tu vida actual también se transforma.  De hecho, puede ser que no haya ninguna obligación de reencarnar en absoluto. Como dijo Yoganandaji, “Cuando tu instrucción esté terminada, y llegue el fin, y la gente esté llorando por tu muerte, puedes regocijarte y decir, ‘Amado, el Maestro Muerte me está abriendo la puerta a la libertad. Ya he tenido suficiente instrucción. No saldré más.’”

Con gozo y libertad,

Nayaswami Devi

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